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Poesía

En la cima

Un placer ser un espejo,
cuando no quiero ser cristal
porque sin querer te muestro
de frente el cercano final.

Todo un honor que prefieras
que yo cargue con tus penas,
sin hablar soy escondite
de tu falta de certezas.

Una lástima que no veas
la pintura en aquel lienzo
y construyas apariencias
sin fijarse en sus matices.

En la cima de un abismo
tuvo tiempo aquel encuentro,
en el que no logré decir
lo dulce que era para mí
esa imagen absoluta
de la perfección ingenua
que no guarda compostura
en las risas inocentes
y camina con mesura
ante los ojos ausentes.

En la cima de ese abismo
a destiempo el desconcierto
entró de prisa a derrumbar
lo que solíamos pensar.
Entre ahogo y desengaño
fuimos pronto por las velas,
bastó una flama pequeña
para ver un adiós brillar.

Una lástima el paisaje
oculto en aquel incendio,
pues contaba las historias
de cuando éramos ingenio.

Un honor con el olvido
caminar a paso fijo
y de la mano ir soltando
recuerdos, vanos retratos.

Un placer estar más cerca
de saberte inexistente,
ya no hubo una manera
de alimentarme el alma
sin algún día estrujarla.